domingo, 20 de febrero de 2011

-¿Lo que te gusta marear la perdiz eh? Que si me apetece, que si no es lo correcto, que si...que si no te quiero, que si te quiero. ¿Ah no? Ahora que lo pienso, tú eso nunca me lo has dicho.
-¿El qué?
- Te quiero. Los dos sabemos que por mucho tiempo que pase, por muchas putadas que nos hagamos, cada vez que me llames voy a arrastrarme hacia ti, como un perrito faldero. Eso puede sobre mí. Pero por una vez, quiero tener la sensación de que me llamas porque me necesitas; no porque te haya dado otro de tus caprichos. Por una vez me gustaría arrastrarme hacia ti para escucharte decirme te quiero.

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